Primeros atunes de la temporada
By Pesca en Lanzarote | abril 26, 2011
01/04/11
Un día más, el Katfish zarpa de puerto repleto de pescadores de muy diversas nacionalidades; holandeses, noruegos, ingleses, alemanes y hasta un simpático ruso, todos ellos a bordo con un solo fin, pesca de fondo y curricán costero en las cristalinas aguas de Lanzarote.
El mar estaba totalmente en calma. Saliendo de puerto se deja sentir una leve brisa del noreste. Algo de calima se masca en el ambiente. Se presagia un buen día. Se comienzan a desplegar las cañas de curricán y el marinero comienza las explicaciones a los pescadores sobre la manera y el modo a seguir. A los pocos minutos empieza a chillar un carrete… y seguido… zas!!! Otra currica sonando. El patrón aminora la marcha y se procede a recoger las ambas cañas. “Serán rayados…”.- dice uno de los pescadores. La caña se arqueaba y se empezaba a vislumbrar algo plateado bajo el agua… “Son atunes!!!”.- se exclama. Los primeros de la temporada. Unos preciosos ejemplares de atún rojo de muy buen tamaño.
Llegamos a la marca estimada por el patrón y echamos el ancla. En los primeros minutos los peces parecían no tener hambre. Pero luego poco a poco empezaron a caer las primeras capturas; eran bogas y bocinegros pequeños. Se pescan las dos primeras sierras. Cambiamos de marca, hecho que aprovechamos para realizar el almuerzo, cuando de repente, pasa nadando muy cerca de nosotros una hermosa ballena!!! Enseguida se sumergió. Llegamos a la otra zona de fondeo. La sonda marcaba pescado. Estábamos a unos 40 metros de profundidad. Otra vez las cañas a fondo. Una familia holandesa son los primeros en sacar chopas y bogas. Tenían una competición, estaban entusiasmados. Al rato pescamos dos sierras más, una de ellas de magnífico lance.
De vuelta a puerto tuvimos de nuevo la suerte de deleitarnos con los nados de nuestros amigos lo delfines… aunque esta vez no fueran tan juguetones como en otras ocasiones. Y otra sorpresa más nos deparaba el día, dos picadas más de dos rayados. El menor de la familia fue el encargado de sacar uno de ellos.
Después de tan entretenida jornada de pesca, retornamos a puerto ya pensando en qué nos deparará el día siguiente.













