Pescando petos en Enero

By | febrero 3, 2011

  Después de  unos días pasados por agua y tiempo más que revuelto, el pasado martes las ganas por salir a pescar se podían apreciar en las caras de los pescadores, más después de no poder faenar los dos últimos días.
  Amaneció con más nubes que claros pero el Katfish zarpó de puerto en busca de buenas capturas. Estaba casi explicando el marinero las técnicas de pesca a los pescadores, cuando una de las cañas de currica empezó a rechinar de tal manera que todos se sobresaltaron, ¡¡¡PICADA!!! gritaron… Por el sonido y la velocidad de salida del hilo, todo hacia esperar una buena captura. A los diez minutos de intensa lucha, se empezó a vislumbrar algo grande y plateado en el fondo, era un peto de hermoso tamaño!!!  Una vez subido a bordo, veinte kilos pesaba la captura. El pescador estaba exhausto…
  Proseguimos rumbo a la zona de fondeo que decidió el capitán. Se tiraron las cañas, y aunque se hicieron esperar, empezaron las primeras capturas. Eran cabrillas… Y de repente un buena picada de una sierra. Como no había mucha actividad el patrón decidió cambiar de zona y picó a fondo un precioso jurel de cerca cinco kilos.
  Con un cielo amenazando lluvia sobre nosotros, las curritas tiradas, cual fue nuestra sorpresa al ver un picada espectacular… y no solo eso… otra… dos pescadores, uno de ellos  un niño de cerca de diez años. Empezó la lucha… A los quince minutos se soltó una cerca de la proa. Pero el chaval le tenía cerca… Era grande, con tonos morados sobre el lomo. Un rayado!!! se oyó. En efecto, precioso túnido de unos cinco kilos de peso.
    El patrón volvió a  dar unas pasadas por la zona de las picadas pero no hubo más, dirigiéndonos hacia puerto, con unas capturas de muy bello tamaño, y la sonrisa de aquel niño con su magnífica pieza de la mano que apenas podía mantener.

  Jurel    peto  

Después de unos días
pasados por agua y tiempo más que revuelto, las ganas por salir a
pescar se podían apreciar en las caras de los pescadores, más
después de no poder faenar los dos últimos días.

Amaneció con más nubes
que claros pero el Katfish zarpó de puerto en busca de buenas
capturas.

Estaba casi explicando
el marinero las técnicas de pesca a los pescadores, cuando una de
las cañas de currica empezó a rechinar de tal manera que todos se
sobresaltaron, ¡¡¡PICADA!!! gritaron… Por el sonido y la
velocidad de salida del hilo, todo hacia esperar una buena captura. A
los diez minutos de intensa lucha, se empezó a vislumbrar algo
grande y plateado en el fondo, era un PETO de hermoso tamaño!!! Una
vez subido a bordo, veinte kilos pesaba la captura. El pescador
estaba exhausto…

Proseguimos rumbo a la
zona de fondeo que decidió el capitán. Se tiraron las cañas, y
aunque se hicieron esperar, empezaron las primeras capturas. Eran
cabrillas… Y de repente un buena picada de una sierra. Como
no había mucha actividad el patrón decidió cambiar de zona y picó
a fondo un precioso jurel de cerca cinco kilos.

Con un cielo amenazando
lluvia sobre nosotros, las curritas tiradas, cual fue nuestra
sorpresa al ver un picada espectacular… y no solo eso… otra…
dos pescadores, uno de ellos un niño de cerca de diez años. Empezó
la lucha… A los quince minutos se soltó una cerca de la proa. Pero
el chaval le tenía cerca… Era grande, con tonos morados sobre el
lomo. Un rayado!!! se oyó. En efecto, precioso túnido de unos cinco
kilos de peso.

El patrón volvió a
dar unas pasadas por la zona de las picadas pero no hubo más,
dirigiéndonos hacia puerto, con unas capturas de muy bello tamaño,
y la sonrisa de aquel niño con su magnífico pieza de la mano que
apenas podía mantener.


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